martes, 14 de septiembre de 2010

EL RASTRO




Me llamaron loba negra,


quizás por mi costumbre de acecharte


en medio de la sombra.


Mas fue, amor mio, un ser ignorante,


el que sin conciencia me nombra.




Sigo tu rastro en los bosques,


en calles azotadas por la lluvia,


dime, dolor mío, dónde te escondes,


antes de que estalle mi furia...




-Y tu rastro es el olor furtivo


que un día se instaló en mi cama,


ofuscó con dulzura mis sentidos,


me dejó sola en la madrugada...-




Mis pasos lentos no te alertan,


el aire de la noche calma mis ansias


pero agudiza duramente mi pena


y despierta fieramente tu rabia-




Me llamaron loba negra,


quizás porque aún te espero:


detrás de cada esquina mi paciencia desespera,


y en las estancias del tiempo


mi voz te llama, mi búsqueda se hace eterna...




Y tu rastro, el perfume más dulce y anhelado,


viene a torturarme con recuerdos...


Yo te sigo de cerca, mi cazador cazado,


aunque tú ya no seas y me cerque el invierno...




Te he esperado, te esperaré, te espero,


lentamente, paso a paso, me acerco a tu guarida,


al fín, ante tí, descanso y acaso muero...


Fueron demasiadas mis heridas.