miércoles, 13 de agosto de 2014

CAZA EN SEIS ACTOS

I

Pescar es atraer.
Cazar es acechar.
Ha pasado el tiempo de la pesca,
y tú lo percibes
tanto como yo lo sé.
Pero en esta particular
ocasión,
soy yo quien te va dejando
pistas,
sólo para que presientas
el temor de la víctima
que en este caso
no conoce la inocencia:
yo te declaro culpable.

II

Yo te declaro culpable
de derramar lágrimas ajenas
que nunca jamás
te pertenecieron,
de arrancar esperanzas,
de condenar a la insania
a mujeres que caminaban
dudosas por el borde afilado
de brumosos precipicios,
culpable de ser la réplica exacta
de todo lo despreciable
que alberga la cobardía humana.
Y es por eso que te acecho.

III

Te acecho
desde ese mismo borde brumoso
desde el que estuve a punto de caer,
-¿o acaso caí...?-,
desde detrás de los árboles
de bosques congelados
y húmedos de musgo frío,
desde lo alto de ramas
astilladas por los rayos de la luna
yo te acecho...
Estoy tan cerca de tí,
a tu alrededor,
en tu gente, tu familia,
tus amigos, tus amantes,
en todo lo que te rodea...
estoy tan cerca de tí...

IV

Estoy tan cerca de tí
que si quisiera podría traerte
conmigo al abismo en una semana,
mas no,
este juego ha de durar,
voy a saborear esta danza de la muerte
hasta que no pueda más,
hasta que no puedas más...
Cada minuto de insomnio,
cada grito,
cada golpe,
cada lágrima,
cada segundo
sin oxígeno,
cada madrugada
temiendo
el amanecer,
todo eso y más
acecho en tí,
me cobraré por mí...
Está caza es mía.

V

Está caza es mía.
Y será un verdadero ritual
cuando llegue el momento.
Eres mi pieza
y me estoy acercando.
A veces soy tú,
tan tú que dudas
de tí mismo,
como yo dudo
y he dudado tantísimo
antes de mí misma,
y eso está bien. Así debe ser.
Y así será... Te encontraré.
Te estoy encontrando...
Y sabré cuándo te he encontrado.

VI

Cuando yo pueda percibir
el olor del bosque al amanecer
de tu antaño deseada piel,
entonces,
en ese instante,
sólo en ese instante,
podrás notar la fragancia cálida de la canela de la mía...
Y entonces, ¡oh, entonces...!
Sólo el bosque, amor,
y tú y yo,
y se abrirán los cielos
sobre nosotros,
y el único perfume será
el de la tierra mojada por las lluvias
y el de la sangre
empapándola...