viernes, 7 de marzo de 2008

AMO


Dentro de poco hará dos años desde que te adueñaste de mí. De mi cuerpo, de mi alma, de mi corazón, de mi voluntad...de mi vida, de todo mi ser...Ya no soy nada si no es a tu lado, bajo tu dominio, a tus órdenes y entre tus brazos. Sólamente soy puro deseo y sumisión bajo tu vigilante mirada y fuera de ella. Sólo anhelo tenerte a mi lado, inundarme de tu imagen y tu presencia, complacerte en todos los sentidos posibles. Quiero ser sólo tuya y que tú seas sólo mío hasta el fin de nuestros días, y quiero que ese fin sea a la misma vez para ambos, que no puedas vivir sin mí ni yo sin tí. Quiero que la Eternidad se nos lleve juntos y nos mantenga juntos por los siglos de los siglos. Te amo con un amor dulce y sumiso, pero también violento y amargo, y quiero que tú me ames de igual forma. No toleraría que te postraras ante mí, pero sí que me adoraras con locura. Deseo que me domines completamente, y que me castigues si doy muestras de rebeldía, como bien sabes, que me sometas a tí por entero y que enloquezcas por mí. Que pierdas la poca cordura que te queda amándome como yo he perdido la mía. Quiero que te embriagues con mi sangre, dártela toda si la deseas; quiero y necesito que me ordenes y me mantengas a tu lado. Me muero por tus manos, por tus caricias y tus correcciones. Quiero ser la entrega en cuerpo y alma que haga que sólo me desees a mí, que sólo sueñes conmigo y que no te sientas hombre sin mí. Quiero todo eso y más: te quiero, Dueño y Señor mío.